• Como entiendo la pesca que hago


    PESCA CON MOSCA
    Acerca de la "selectividad" de los salmónidos en referencia a la construcción de los engaños.
    En la pesca que yo hago en los ríos, siempre sobre truchas migratorias adultas generalmente grandes, la mosca no necesita ojos, ni antenas, ni barbilla de otro color, ni lastre, ni varios etcéteras más. Lo que importa es despertar en el pez los mecanismos de acción que preceden el ataque, cosa que realiza el sonido al caer en la superficie y el inmediato disturbio en el agua, y posteriormente mantener en el pez la información necesaria para que proceda al ataque, determinado por la actitud y la apariencia en los movimientos y en la “pose” del engaño, pero para nada en el parecido o similitud física con cualquier ser vivo que se pretenda (o no) imitar. Si esa primera información que recibe, despierta en el pez interés por un ser “vivo”, al subir para observarlo no debe encontrar una mosca acostada del lado, porque a menos que el pescador haga que la mosca se “mueva” de una forma muy atrayente, el pez no va a “morder el anzuelo”, aunque tenga “ojitos” verdes y pestañas negras. En cuanto al tamaño del engaño, podemos ver que en todos los estudios que se pueden consultar sobre comportamiento de animales, incluidos los peces cazadores, tanto en las observaciones naturales como en las pruebas de laboratorio, se demuestra que casi siempre tienen mayor interés por las presas más grandes. Cuando se trata de pruebas de laboratorio exclusivamente, se observa mayor interés en las presas aún mucho más grandes que las de tamaño natural. La imitación debe ser de la mejor construcción posible, pero no en sus parecidos sino en sus acciones, en su apariencia dinámica. Desde la presentación, la forma de quedar en el agua, los movimientos iniciales de “susto” de cualquier ser vivo que desea escapar ante el peligro, eso es lo que verdaderamente vale, todo lo demás está demás. La importancia de los buenos materiales y de las buenas técnicas tiene que ver con la necesidad de esas “apariencias” pero no con el parecido. Por el contrario, estoy convencido que la sencillez en el atado es más valiosa que la exageración. Lo mismo vale para los colores; uno o dos tonos suaves y/o contrastados en las Secas, y dos tonos suaves o fuertes en las hundidas, con muy poco brillo en algunos casos, es suficiente para tener el mejor de los éxitos si se cumple con lo que considero imprescindible.• La mosca debe ser muy delgada y liviana, buscando que resulte fácil alcanzar buenas distancias, y le permita presentarse mejor.• Que le permita romper la tensión superficial porque no tiene volumen.• Nunca debe estar lastrada, es difícil de lanzar lejos, se presenta mal, una vez que rompió la tensión superficial se hundirá como un “bulón”, y no es la pesca que busco.• No uso “gomitas” ni “cabecitas” ni “ojitos”.• La mosca debe tener movimiento, pero construida de tal forma que no enrede ni la cola ni el ala en el anzuelo.• El tamaño de los anzuelos que uso es desde #8 al #2• Nunca lanzo una mosca con rebaba.• Nunca lanzo una mosca en corriente si no la pruebo luego de amarrarla dándole unos tirones luego de mojarla bien.• Nunca lanzo una mosca que no esté bien mojada, para ello lo primero la “mastico” un rato.• Amarro la mosca al líder con nudo que le deja libertad de movimiento.

    Comprendiendo la presentación

    Escribiré sobre lo que entiendo de este aspecto que está muy relacionado con la pesca que hago frecuentemente, y con un concepto propio sobre el comportamiento de ciertos salmónidos que otros pescadores pueden no compartir, así que no deben entender mis comentarios como consejos útiles para pescar más o mejor. Para mí la presentación de la mosca es parte de una estrategia de pesca, que incluye muchas cosas como elegir el lugar, el momento, la lectura del río, y la (probable) ubicación del pez, y por supuesto la selección de la mosca. La búsqueda del lugar está muy relacionada con la fecha, porque lo que quiero no lo encontraré o habrá pocas posibilidades de encontrarlo cuando estos peces se encuentran en otro sitio. Puesto en el lugar y momento adecuado, generalmente (dentro de mi concepto) estos peces no se detienen en cualquier parte, sino que lo hacen en lugares muy bien definidos por su “necesidad de seguridad” que está muy relacionada con su “umbral de seguridad”, que a su vez es el resultado de la sumatoria de “experiencia” que depende de la edad, y en cierta forma de su conocimiento del lugar que estará dado por la cantidad de veces que pasó por allí. Entonces dentro de este concepto “leo el río” buscando el sitio donde pueden encontrarse, y/o también voy a lugares conocidos de antemano, porque muchos son reutilizados como hábitat por estas truchas, cada vez que pasan por allí. De forma inversa a su permanencia en los grandes espejos de agua, donde se alimenta principalmente de crustáceos, durante la remonta (en mi opinión) estas truchas comen principalmente peces forrajeros, en segundo lugar crustáceos y lejos, muy lejos en cuanto a cantidad; insectos en estado larval o ninfal, y casi de forma insignificante insectos adultos. Entre los forrajeros del Limay Medio el más abundante es el Pejerrey, que lo comen con mucha frecuencia, en segundo término las Pancoras y Camarones. Dentro de ésta visión conceptual propia sobre el comportamiento que tienen estas truchas Marrones adultas que yo busco, puedo esperar que la imitación de un Pejerrey tenga altas posibilidades de tener éxito como un engaño, y luego en el mismo sentido pero en menor medida una imitación de Pancora y/o de un Camarón. Como podemos apreciar continuamente, al pejerrey lo ven y lo persiguen en superficie o muy cerca de ella, y cuando la truchas están con actividad de comer, permanecen en su hábitat pero atentas a todo lo que ocurre a su alrededor, sobre todo a los sonidos que el agua le acerca con mucha energía desde grandes distancias. Si ustedes se detienen a observar con cuidado la superficie del agua en el Limay Medio en los días tranquilos y soleados de enero, febrero, marzo y abril, pueden ver los pequeños movimientos que hacen los pejerreyes, tal vez comiendo alimento que flota. La trucha no es ajena a esto, que percibe como sonidos desde su guarida de seguridad. Entonces cuando la mosca se deposita en el agua por más silenciosamente que lo haga, despierta en la trucha el interés por “subir” a ver que es?, cosa que he comprobado en varias oportunidades, y que puede ocurrir hasta de 25 metros de distancia y tres de profundidad con la caída de una Mosca Seca (Marrón de siete kilos, Boca de Chimehuín, varios testigos).Una vez que yo determino el sitio probable donde puede permanecer una trucha Marrón, que podemos imaginar con una corriente de 1,0 o 1,5 mts/segundo en superficie, me interesa presentarle la imitación de pejerrey unos dos o tres metros adelante (aguas arriba), por cada metro de profundidad estimado y en la misma línea de su ubicación con relación a la costa. Mi mayor esfuerzo es que la mosca, lanzada perpendicularmente o algo aguas abajo (nunca aguas arriba), se detenga en el aire porque se disipó la energía de la línea (sin rebotar), con el líder estirado y pocos centímetros por encima del agua para que caiga con la mayor suavidad. En ese momento se que una gran Marrón se acercará a gran velocidad, así que mi mayor preocupación es tener el mejor contacto posible con la mosca, y si hago una corrección es cuidando de no traerla demasiado hacia mí, considerando que la línea está bien estirada. Pero tal vez antes de un segundo después de la caída y si todavía no me ha tomado y aunque ya se haya manifestado con un borbollón, comienzo a darle “vida” a la mosca, ya sea moviéndola unos pocos centímetros y/o combinando pequeños tironcitos con algunos algo más largos. Si han pasado unos tres o cuatro segundos y no ha tomado, con la mosca a una profundidad tal vez no mayor de medio metro comienzo a sacarla con tirones largos y seguidos, tratando de impedir que se acerque a la orilla aguas abajo mío para evitar en lo posible el probable pique de truchas jóvenes. Casi caminando sin parar repito el lance unos cuatro o cinco metros más abajo. Considero tanto la importancia de la presentación que inspecciono detenidamente cada mosca para aguas con corriente, mojándola muy bien y probándola durante el tiempo necesario para ver su comportamiento durante varios “tirones” en la corriente delante de mí, y corrigiendo con pequeños cortes en el material o con la curva del anzuelo las tendencias a girar sobre sí misma, hasta que responde a los tirones fuertes sin mostrar ningún vicio a girar. Si la mosca cae con el líder arrollado cerca de ella, o queda flotando, o sale girando sobre sí misma como una hélice, la trucha no la va a tomar, pero puede ocurrir que si está muy interesada la siga en su deriva río abajo mientras profundiza, y hasta es probable (aunque poco) que ante un tirón o bien al terminar la deriva la tome. En estos casos el pescador se queda convencido que el pez le tomó porque “le presentó” bien la mosca en su hábitat. Y creo que luego, de estos resultados se deriva la búsqueda de grandes “perfiles” en las moscas, los “ojos”, la “pancita amarillita”, el “lastre”, y las líneas “Súper Extra Fast Sinking”.Si la mosca tiene un “gran Perfil” conseguido a fuerza de abundantes pelos y plumas, lo que le suele dar, además de ese buscado “perfil”; es un volumen inmenso, y entonces es poco probable que rompa rápidamente la tensión superficial, por lo que suele ser necesario darle un buen tirón para conseguirlo, y creo que el pez que justo llegaba a ver, más que tomar se asustará y regresará a su hábitat para defenderse de ese “ataque” quedándose quieto por un buen rato, con lo que el pescador habrá conseguido que esa trucha no le tome ni a él ni a los amigos que vienen detrás. Por otra parte estoy convencido que lo mismo ocurre cuando se repiten insistentemente varios lances en el mismo lugar, tal vez porque “vieron” un lomo, o cuando se charla a gritos o se vitorea jubilosamente una captura, etcétera. Si la mosca tiene un buen “perfil” y para contrarrestar la flotación también porta un buen “lastre”, le va a pegar al agua más fuerte que una cucharita de 30 gramos, que luego de romper la capa superficial se va hundir de la misma forma que ella, perdiendo así la mejor condición de engaño que tiene una mosca, que es la de no hundirse o hacerlo muy lentamente y de forma muy “atractiva”, además de obedecer el movimiento controlado por el pescador. En estos casos si deseara hundimiento algo más rápido, prefiero que la mosca sin lastre rompa la capa superficial por tener poco material, y lanzarla con una línea de mayor densidad. Reconozco sí, que lanzando una mosca “flaca” y adecuadamente presentada con una línea de alta velocidad de hundimiento, también sea posible conseguir que la trucha suba y tome en los primeros segundos. Pero lo que deseo recalcar, es que estoy convencido que va a ser de la misma forma que lo haría si fuera una línea de flote o de baja velocidad de hundimiento. Resumiendo un poco digo que la presentación debería incluir;• Saber o estimar donde se encuentra el pez.• Elegir preparar y probar concienzudamente el engaño, el líder y la línea. Recomiendo que la mosca esté amarrada con un nudo que le de libertad de movimientos.• Realizar el lance logrando poner la mosca en el lugar deseado, que hay que alcanzar justo cuando se acaba la energía que transporta a la línea y al líder, lo cual se consigue con bastante facilidad con cualquier tipo de línea, con poco que se practiquen algunas técnicas adecuadas.• Por su construcción la mosca y el líder deberán romper solos la capa de tensión superficial, permaneciendo apenas a centímetros de profundidad, o al menos sin hundirse con rapidez.• La mosca no debe ir río abajo como un “palito”, ni dejarse arrastrar por la línea que la corriente empuja dándole forma de un bastón.• La mosca nunca debe apartar su “mirada” de nosotros, o sea que siempre o al menos durante los primeros segundos, debe permanecer alineada hacia nosotros.• La mosca no debe girar sobre sí misma ante los movimientos (spin), ni siquiera insinuarlos por más rápido que sea el tirón que le demos. Nunca uso moscas que por su construcción podrían introducir la cola o parte del ala en la curva del anzuelo, es tanto mi interés en ese sentido que cuando encuentro una mosca que tiene ese comportamiento, si no la puedo modificar la desecho para siempre.• Darle “vida” apropiada al engaño en el momento que el pez llega a verlo, en el caso de un pejerrey puede ser simplemente una natación suave, seguida luego de una “huida”.En la estrategia que persigo no me importan las truchas en su guarida, como no sea para saber donde están, porque estoy convencido que si tienen actividad de comer subirán a ver la mosca, pero si no están en actividad definitivamente no subirán!. Y en ese caso pretender que tomen un señuelo más abajo porque les “gustó” el perfil, para mí no tiene sentido. En cambio sí acepto que cuando permanecen inactivas en su guarida, si les pasa muy cerca un objeto que pueden confundir con un competidor, podrían atacarlo por razones territoriales. Pero como esa pesca no me atrae, me dedico solo a la que mencioné.

    Porqué suben las truchas?

    Sin duda que el sentido del oído es importante en la alimentación de la trucha. De hecho tiene oídos ubicados en la cabeza, más dos líneas sensoriales a lo largo del ambos lados del cuerpo. Las costumbres de una trucha Marrón migratoria es de comer de noche, para lo cual se guía por sobre todo del sentido del oído, que es tan sensible y complejo que le permite ubicar la presa por los pequeños movimientos que ésta hace, aún tratándose de las ninfas de insectos pequeños. Algo así como el "Sonar" del Murciélago. Por supuesto que si está tranquila no despreciará un buen alimento de día. Si bien su vista es muy importante y en el caso que nos ocupa de la pesca con moscas es casi fundamental, debemos comprender que si muestra interés por avanzar hacia el origen del ruido aunque este sea muy pequeño que hace una mosca al caer al agua, es porque "sintió" el ruido y no porque la vio. De cualquier manera lo importante para nuestra conversación viene después. En mi opinión una vez que la mosca ha tocado el agua, lo más malo ya ha ocurrido pues si cayó el líder hecho un enredo alrededor de la mosca, o si ésta tiene la cola o el ala o una gomita metidas en la curva del anzuelo, o si la mosca está tan mal construida que en ese agua de corriente rápida va a girar sobre sí misma, sola o cuando le demos un tirón, ya no tiene solución. La trucha Marrón adulta, que viene recorriendo ese mismo río repetidamente año tras año, si está en actividad de comer subirá a "ver" que fue ese ruido, se detendrá a unos diez centímetros debajo del señuelo y lo observará detenidamente. En este momento nuestra mosca puede haber recorrido tan poco como unos centímetros y tanto como unos 6 - 7 metros, dependiendo de la velocidad de la corriente y de la distancia que se encuentra su hábitat. Si imaginaba encontrar un Pejerrey, y lo que ve no se condice, por ejemplo por cualquiera de las razones que mencionamos antes, se dejará hundir lentamente regresando hacia su hábitat, pero peor, si vio (asoció) el líder enredado con la mosca o alguna otra cosa que pueda llegar a atemorizarla, es probable que no vuelva a subir a ningún engaño por un buen rato. Si en cambio ve una mosca (puede ser un estrimer) que "intenta" escapar es casi seguro que lo ataque ferozmente dando un rodeo muy rápido que la puede llevar hasta ubicarse delante de la mosca pretendiendo tragarla por la cabeza, pero el nailon no se lo permitirá y se pinchará en los labios. Si lo que ve es algo que le llama la atención por que tiene un parecido con un ser vivo, que no va muerto sino que hace cierta resistencia a la corriente o bien va río abajo pero al mismo tiempo como nadando suavemente hacia el centro de la corriente (porque hemos dejado a la mosca derivar sola pero sin soltar línea), lo más posible es que la siga observando durante la mayor parte de la deriva y hasta que ésta llega a su fin, pero si durante ese recorrido el pescador ha dado un tirón, o bien lo hace al llegar al final de la deriva, el pez puede tomar, pero me inclino a pensar que en la mayoría de los casos en los que el pez no ha tomado al principio, la probabilidad mayor es que no tome luego. En el caso de éstas truchas Marrones grandes cuando están en actividad de comer, casi siempre subirán a "ver" que fue lo que cayó al agua, y muchas repiten subiendo varias veces al mismo señuelo o al de otro pescador. De allí podemos creer que en un día de pesca en lugares considerados "buenos", es bastante mayor la cantidad de truchas Marrones grandes que suben a ver nuestra mosca que las que la toman. Y en la época de remonta en el Limay Medio, puede haber entre 50 y 100 truchas Marrones adultas por kilómetro de longitud, y un buen pescador en un buen día, difícilmente tenga más de diez piques, siendo lo normal unos 3 o 4.
    Chiche Aracena

    04 Abril de 2010
    Este artículo fue publicado originalmente en el tema del foro: Como entiendo la pesca que hago iniciado por Chiche Ver mensaje original
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