• Pesca con Mosca - Cañas

    La Caña:
    El tiempo ha ido definiendo la longitud ideal de una caña para pescar con Mosca, en un largo de aproximadamente 2,70 metros, o como se denomina en la medida estándar que rige en esta actividad; nueve pies.
    Yo he utilizado con éxito cañas de mayor longitud pero reconozco que si bien son mejores para ciertos propósitos como por ejemplo para ejecutar el Lance Rodado, conocido en inglés como “Rollcast”, debo advertir que requieren de un manejo experto en los lances comunes, ya que por su mayor longitud tienden a hacer Aros (Loops) muy amplios en la línea que arroja. Pero definitivamente cuando un pescador experimentado que valora la satisfacción que le proporciona un buen lance, se hace de una de estas cañas, seguramente la usará con frecuencia, sobre todo si tiene una acción acorde con su estilo.
    También he utilizado cañas de menor longitud que los nueve pies recomendados, pero siempre con propósitos concretos como lanzar contra el viento o debajo de la copa de árboles. Generalmente las cañas fabricadas para lanzar moscas y líneas muy livianas, suelen tener longitudes de ocho pies o menores.

    Calidad de diseño y nobleza de material;
    Buscamos una caña que se curve con alguna facilidad, cargándose con el esfuerzo que significa mover a la línea que está afuera de ella en el momento del lance, pero al mismo tiempo necesitamos que tenga la capacidad de recuperar su forma natural acelerando la velocidad de la línea. En otras palabras; capacidad para curvarse ante la carga y poder de recuperarse acelerando a la línea durante la descarga.

    La caña de Mosca se define por su material, por su longitud, por su potencia, por la amplitud y la forma de su acción, por la cantidad de secciones en las que podemos dividirla para transportarla, por el acabado de sus herrajes.
    Una caña de nueve pies debe tener al menos nueve pasahilos, aunque prefiero once. Cuanto menor separación existe entre los pasahilos, menor será la curva de flameo que hace la línea entre ellos reduciendo considerablemente su fricción y permitiendo además que deslice suavemente.

    La Potencia;
    La potencia de una caña es su capacidad de realizar un trabajo en una unidad de tiempo. En el caso del lanzamiento, capacidad de acelerar a la línea y a la mosca y darles velocidad.
    Cuando elegimos una caña, primero debemos tener en cuenta el tamaño de la mosca y el tipo de pesca que queremos realizar, lo que determinará la potencia que necesitamos, ya que a mayor tamaño de mosca mayor será el peso de línea que se necesitará para moverla, y en consecuencia mayor debe ser la potencia de la caña. Mientras que a menor tamaño de la mosca, y especialmente ante la necesidad de presentaciones delicadas, menor debe ser el peso de la línea y la potencia de la caña.

    La relación entre la caña, la línea y la mosca;
    Por razones prácticas pero también por una elemental norma de seguridad, para arrojar una mosca debemos usar una línea que tenga un peso tal que pueda transportarla y dirigirla bien. Cuando la mosca por su peso y/o su volumen resulta demasiado importante para el peso de la línea elegida, puede influir en la trayectoria al punto que resulte peligrosa para la integridad del pescador, ya que en vez de seguir a la línea toma rumbo propio pudiendo herir a la persona. Por otra parte es poco probable que en esa condición se alcancen distancia y buena presentación.
    Como ejemplo podemos citar; que para pescar con moscas voluminosas o largas de alrededor de diez centímetros, atadas sobre anzuelos Nº 2 o algo mayores, es recomendable utilizar como mínimo líneas de un número de peso igual a ocho. Luego, la caña debe tener la suficiente potencia, o en realidad la

    potencia adecuada, para darle velocidad a ese conjunto que forma la línea y la mosca.
    Para nuestra actividad normal de Pesca con Mosca de salmónidos, existen cañas para arrojar líneas tan livianas como número uno, y tan potentes para arrojar líneas muy pesadas como número doce.
    Esta numeración a que hacemos referencia, nació de la necesidad de estandarizar la construcción de las líneas y las cañas.

    Estandarización;
    En los primeros años de la década del sesenta, los fabricantes de artículos deportivos de los EU, apoyaron la creación de una organización para este fin, que se conoce desde entonces con el nombre de AFTMA por sus siglas en inglés de American Fly Tackle Manufacturers Association.
    Desde ese momento, se convino que la identificación de las líneas debía estar regida por un número que determinaría el peso en Grains (unidad de peso Inglesa) de sus primeros treinta pies (aprox. 9,15 mts), indistintamente de la forma, del diámetro o de la densidad de su material, parámetros que identificó con letras que deben acompañar al número indicador del peso.
    Por otra parte y en referencia a las cañas, también determinaron que debían distinguirse con un número que coincidiera con el de aquella línea que esa caña pudiera lanzar apropiadamente.

    Tabla estándar de la AFTMA

    LÍNEA Nº PESO (grains) VARIACIÓN PESO (gramos)
    1 60 54 - 66 3,90
    2 80 74 - 86 5,20
    3 100 94 - 106 6,50
    4 120 114 - 126 7,80
    5 140 134 - 146 9,10
    6 160 152 - 168 10,40
    7 185 177 - 193 12,00
    8 210 202 - 218 13,60
    9 240 230 - 250 15,60
    10 280 270 - 290 18,15
    11 330 318 - 342 21,40
    12 380 368 - 392 24,60

    La acción de la caña;
    En segundo término debemos elegir la acción que nos complace al lanzar. Existen cañas que desarrollan toda su potencia curvando solo el tercio superior, a las que conocemos como “cañas de acción de punta”. Luego hay cañas que trabajan curvando la mitad de su longitud, que se conocen como “de acción media”, y finalmente hay cañas de “acción total”. Luego por supuesto hay graduaciones intermedias.

    En las manos de expertos, todas ellas lanzan aproximadamente la misma distancia, y la diferencia de acción tiene más que ver con el estilo de lanzamiento de cada individuo y su gusto personal que sobre el resultado.
    Sí debemos tener en cuenta que una caña de acción total hace el Lance Rodado más fácil y tal vez mejor que otra de menor acción.
    Por otra parte, las cañas de acción de punta le pueden permitir al principiante lanzar aceptablemente aún con ciertos errores.

    Como se puede apreciar, no resulta fácil recomendar a un principiante una acción determinada, porque el agrado que sienta por ella va a definirse más por su personalidad y el estilo que concrete que por la técnica que le enseñen.

    El material, la cantidad de tramos en los que se puede dividir, la calidad de los herrajes así como la procedencia, la tecnología utilizada en su construcción, y por supuesto el alcance de la garantía van a definir el costo.

    Las potencias que más se usan;
    Como recomendación y en relación primero a la potencia, puedo dar una idea de lo que se usa en términos generales.

    En nuestras aguas Patagónicas y para la pesca de Salmónidos, encontramos que la mayoría de los pescadores se inclina por cañas del número siete al número nueve, aunque los pescadores más experimentados, suelen utilizar por razones de comodidad cañas de menor potencia como números cinco o seis.

    Para arrojar una mosca algo larga y voluminosa que pretenda imitar a un pececillo y atada sobre un anzuelo Nº 4, un principiante seguramente lo hará mejor con una caña número ocho que con una seis, mientras que, si pretende pescar con un pequeña mosquita que imite un insecto que flota, para lo que además necesitará delicadeza en la presentación, seguramente lo hará mejor con una caña número cinco.


    Como se aprecia no existe un equipo ideal que sirva a todos los propósitos, y por ello, al principiante tal vez le sea conveniente pensar en una caña de potencia intermedia como número siete por ejemplo, que le permita aprender para luego definirse.

    Mi recomendación;
    Cualquier caña bien construida en los últimos cuarenta años sirve a nuestros propósitos. Son recomendables las cañas de madera de bambú, las de fibra de vidrio, las de fibra de grafito, y todas las combinaciones que existen entre el vidrio, el grafito, el boron y otros materiales.

    Las cañas de bambú de buena calidad son excelentes, pero su precio es muy elevado como para recomendarlas a una persona que recién comienza esta actividad.
    Las cañas de fibra de vidrio son generalmente de buena calidad a más de económicas, especialmente las construidas durante su época de esplendor, desde mitad de la década del sesenta hasta promediar la de los años setenta.

    Yo tuve la suerte de probar muchas de las cañas construidas en ese entonces en Inglaterra, en Francia, en EU y algunas construidas en Japón durante los últimos años que mencioné, y debo decir que son muy buenas para cualquier propósito, incluso hoy a pesar de que hace rato que utilizamos materiales y técnicas de construcción más modernas, no desmerecerían ni la calidad ni la satisfacción durante el lanzamiento de la mayoría de los pescadores.
    Por ello no vacilo en recomendar, sobre todo desde un punto de vista económico a estas cañas como muy adecuadas para aprender y pescar hasta definirse.

    En el año 1976 tuve acceso a mi primera caña de grafito. Se trataba de una caña número nueve de buena marca, con bastante acción y muy bien construida, y fabricada con la potencia exacta para accionar correctamente con líneas del peso correspondiente a ese número. Todavía suelo utilizarla por el placer que me proporciona al lanzar con ella, a pesar de que hace años que he ido disminuyendo el peso de las líneas y la potencia de las cañas que uso, y que hoy generalmente no es mayor del seis.

    Tal vez la mejor recomendación es sugerir que no gaste mucho dinero en esta primera compra de una caña.

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