Ahhhhhhhhhhhhhhhhh bueno !!!!!!!!!
que pedazo de pesca !!!!!!
gracias por el excelente relato y los datos
lo tendre en cuenta si voy al mar.
Un abrazo
Segundo
| Este es un tema sobre La "gran Negra" del Este. dentro del foro Pesca en Agua Salada, parte de la categoría Pesca con Mosca: Mosuqeros, Sinceramente una pesca que destacar. (perdonen lo extenso del relato pero creo que aporta). Como dije en otro Post ... |
Mosuqeros,
Sinceramente una pesca que destacar.
(perdonen lo extenso del relato pero creo que aporta).
Como dije en otro Post me fui unos días al Este (PDE) a vacacionar con familia.
No pensaba pescar (flia., codo “de tenista” maltrecho, etc.) pero mi “genio mosqueril” fue mas fuerte.
Igual me lleve –por las dudas, vio?- mi segunda cana que siempre me saco las “papa del fuego”: La Sage Flight #8. Un par de líneas y algún streammer clásico (allí no hay negocios de fly, apenas de pesca con carnada).
Iba con familia y con intenciones de al menos solo castear. De pescar: nada.
Fueron 25 días de Uruguay a pleno.
Mis primeras excursiones pesqueriles allí fueron sólo y por todos lados. Lagunas, salidas de aguas, rocas, olas, agua salada que te empasta todo. Lavaba el equipo cada día, preparaba mi salida del día siguiente.
En esos primeros días no pesque ni me pico nada.
Agua transparente, olas “gigantes” (para cualquier mosquero) y espuma que ni deja ver donde pisas que te enreda la línea, la que además se te mete en las rocas. Los mejillones te cortan los pies y la línea; el agua te barre la línea colgada que te pones en vueltas en los labios de la boca; el viento y sus ráfagas te desacomodan cualquier tiro. Por segundos el agua te llega a los tobillos y al instante una ola te pasa por las rodillas, la cintura o hasta el pecho, arrasando como un “tsunami” la línea, la mosca y a veces hasta el pescador, que lo “voltea” de la roca elegida como a un palo de bowling. Así es mojadura completa seguro y tal vez lo peor, un buen porrazo.
A los pocos días de intentos solitarios y fallidos me contacté con Carlos Montañés. Un hombre de treinta tantos, familia y mosquero de Maldonado. Pesca con mosca hace varios anos. Es carpintero (o algo similar) y ha podido capturar las tan ansiadas “corvinas rubias” con mosca desde hace diez años. No conozco en Argentina y Brasil (donde ellas están) que alguien las capturara en esta modalidad.
Los datos de “Seba Diaz” también me habían cebado bastante.
Era todo un desafío para mí al menos atrapar o sentir el pique de una de ellas.
Veamos algo. Si pensamos en Dorados, Truchas, Salmones, Tarpones, Tararias, Pejerreyes, etc. bastará con “googlear” en internet nomás para informarnos de esas pescas a mosca. Pero si hablamos de “corvinas” con mosca?: no hay nada!.
Era todo un desafío.
Me contacté con él y salimos el último día del año 2009.
Nos encontraos a las 7.00 AM en los “Dedos” de La Punta (típica postal. Son como los Lobos Marinos de MDQ).
Pescamos esa mañana cada piedra, cada lugar de las playas bravas, pero nada.
Me enseñó a mirar el pescado, a ver las correderas de las piedras; a dónde pararme; cómo caminar en ellas y cómo medir las olas que siempre nos acompañaron. En definitiva, a sentir la “corvina” en cada gota de agua salada.
Al final, cerca de ese mediodía, pude clavar una. Qué sorpresa!. Yo parado en una piedra y la turra aguantó el canazo y luego corrió. Una vez y otra. Tiraba como las marrones migratorias del Limay, duro y parejo. Difícil de frenarla. La batalla venía pareja hasta que se depositó y rozó el tipett en una piedra costera y allí cortó el tipett del 0,40. (Foto 1).
Terminó así la primer salida porque luego de ese pique se espantó el cardumen que habíamos divisado. Volví satisfecho y con adrenalina a mi casa.
Eso sería el inicio de mi “enfermedad corvinera” en estas vacaciones.
A partir de allí y por los 20 días de vacaciones que me quedaban no dejaría de salir a pescar. Todas las mañanas de 5 a 9 salía. Luego familia y mi cuerpo en la playa “fashion” pero mi mente en esas corvinas.
Al día siguiente (primero de año) me llama Carlos de su “celu” a media mañana diciéndome que habían descubierto un cardumen de rubias en la “parad 2 de la Brava”, que “vaya ya”. Me acomodé y salí como estaba.
Ese día -sin maquina de fotos- pude sacar las primeras “rubias”. En tres horas junto a otro mosquero con el que luego pescaría un poco mas -Cayetano que es miembro de una asociación Rosarina de mosqueros, Foto 2- pudimos clavar como 10 “rubias” en total.
Qué alegría la mía aquella mañana!. Parado en las piedras, tirando al mar, a “pez visto”. Las corvinas al ser clavadas disparaban entre piedras y correderas que se forman buscando el mar. Corridas fuertes, parejas. La Flight #8 arqueada con fuerza de dorado y el reel Galvan T8 sentía las corridas que fácilmente hacían sonar su chicharra mientras salían algunos metros de baking.
Las peleas duran entre 5 y 10 minutos y eso es sin “dejarlas” correr. No hay que “darles línea”. Ellas te la sacan a la fuerza. (no tengo fotos. “Caye” prometió mandármelas).
Los siguientes días pude sacar otras; a veces con Carlos oficiando de Guía y otras de “guapo”, sólo, donde también las encontré de suerte (fotos 3 a 7).
A los pocos días nos enteramos –porque habla a diario con Carlos y a veces con “SebaDiaz” ya que en el mar las condiciones son muy variables y cualquier cosa jode la pesca con mosca- que había un gran cardumen de “corvinas negras” (las inmensas, las grandotas) en la Boca del Arroyo Maldonado.
Como dije, de “arroyo” como nosotros los conocemos no tiene nada. Es anchísimo. Lleno de piedras puntiagudas en su costado pescador: piedras regadas de mejillones filosos y algas incrustadas. Las “aguas vivas” en el agua te rozan los pies y las piernas, dejándote ronchas y un ardor por un par de horas. Las olas que entran del mar a ese “Arroyo” y que a veces llegan y superan el metro, complican el accionar de la línea y el cast (y a veces hasta la salud del Angler que puede resultar “volteado” por ellas).
Me entero en esos días también que Carlos logro que una “negra” tome la mosca en la Boca. Luego de algo de batalla le corto todo. Son imposibles de frenar, al menos con un equipo #8 si el pez se escapa por el cause del “Arroyo” al mar. No se las puede frenar. En serio.
Una mañana de los primeros días del 2010, luego de eso datos, me voy a la Boca (lo conté en el otro Post).
Llegué temprano, antes que salga el sol. Allí tuve tres (3) piques de las “grandes negras”, pero grandes en serio. Todas se me escaparon.
Ese día quede atónito, desconcertado. Estaba alegre, triste, nervioso y excitado a la vez.
Piensen mosqueros!: estaba en una Boca casi “virgen” de mosqueros. Frente a un pez jamás sacado a mosca (que yo conozca) y de dimensiones dignas de un record mundial (IGFA). De una fuerza bruta y tosca impredecible. En un lugar divino (cuando no se llena de gente y cañas de carnada). Una pesca “nueva” sin experiencia mía y creo que de muy pocos.
El “Arroyo” Maldonado es enorme y lleva agua como el Limay en noviembre. Ancho como tres veces el Correntoso o mas. Desemboca, no en un lago tranquilo de aguas calmas, sino en un mar que allí se carga de olas grandes que entran hasta la Boca misma. Al costado de donde se lo pesca esta lleno de piedras: están en su fondo, en la superficie y muchas por segundos se las ve y por segundos no (efecto de las olas de hasta un metro que las hacen “aparecer” y “desaparecer”).
Si clavas una “negra” –o cualquier pez- no te podes mover. Estas parado estático en “tu piedra”. Ni un paso podes dar pues te caes al agua y a las olas. Tenes que “aguantarla” y de prepo. A lo guapo, sin “delicadezas” de otras modalidades mosqueras. Si le das hilo, “la negra” grande es capaz de sacarte 100 metros y seguro la perdes en las rocas de allá lejos. Si se mete de lleno en la corriente del “Arroyo” no la frenas con nada y menos la podrás traer. No la podes seguir por la costa; no estás en una embarcación que la pueda acompañar o acomodarte a vos en la batalla; no hay que dejarla llevar mucho porque no estás en un campo “limpio” de pelea como, por ejemplo, en los lagos del Sur o los “flats” del Caribe.
Sacar una de esas “negras” a mosca era todo un reto mosquero, al menos para mi.
El día de los tres cortes de las “grandes negras” no pude dormir. No pude comer, no podía pensar.
Pasé la noche en vela sabiendo que al día siguiente iba a ir a buscarla ya que aun debían estar allí. Mas adelante tal vez ya no estarían (de hecho así paso) y se llenaría de pescadores locales con canas “garrote” y carnada (también así paso).
Pasé esa tarde de “los 3 cortes” por la casa de Carlos a quien le comenté la experiencia y frustración vivida esa mañana. El me abasteció de moscas (coloradas, tipo streamers, atadas con lana común-!?-), me aconsejé y charlamos un largo rato de varias cosas.
No me dormí esa noche y soñé en cómo pescarlas con el equipo que disponía y habiendo ya perdido una de mis 2 únicas líneas.
Al día siguiente me levanté al alba, antes va!. Tipo 5.30. Café fuerte, un pan con queso en la intimidad y silencio de mi casa veraniega para no alterar a la flia. y en seguida me fui a la Boca.
Llegué. Armé arriba del barranco. Veía la Boca en todo su esplendor (saqué fotos antes de iniciar la pesca). Estaba sólo. Eran las 6.30 (hora Argentina 5.30).
La Boca estaba divina. Olas pero pescables. Agua que salía a lo pavote de la Laguna por el temporal de hacía un par de días. Sol que recién aparecía en el horizonte. El veril bien marcado. Lo mejor: estaba sólo. Era toda para mi (Fotos 8 a 12).
Juro que entré temblando al agua. Luego de caminar entre olas y agua salada, me acomodé en la misma roca del día anterior donde había perdido los 3 piques de las grandes.
Empiezo mis casteos temblando y “temiendo” porque me pique una de esas “bestias negras”.
Obvio que quería que me pique una, pero a la vez “no quería”: perder todo de nuevo como el día anterior?. Qué me venza de nuevo ese pescadote inmenso y nuevo?. Juro que no quería frustrarme de nuevo.
Pero allí estaba yo, firme, intentado pescarla de nuevo.
No se si es mas frustrante que no pique nada o que te pique de nuevo, por cuarta vez, otro”monstruo” de esos y no poder pescarlo. Que te rompa todo como si hubiéramos enganchado un tractor que lo único que hace es tirar y tirar hasta cortarte todo.
A los pocos minutos no pico nada y me relajé.
Viviría esa mañana la experiencia del día anterior?. No lo sabía. Me limité -ya mas calmado- a disfrutar. Mas relajado ahora pude mejorar los tiros, que aclaro no deben ser gran cosa. Lo difícil es manejar la línea que queda suelta, por el tema de las olas, las rocas y eso.
A las 7.00 (costumbre de mirar el reloj en los piques) tengo el gran pique. Pensé al principio que era una rubia linda, de unos 2/3 kilos. Enseguida me di cuenta que no. Era de las grandes, de las “negras”. Ella enseguida buscó el canal. La frené como pude a riesgo de cortar. Prefería cortar de una y no sufrir luego de 20 minutos de pelea como me había sucedido el día anterior.
Logre frenarla y empecé a palanquear. No podía ganarle ni un centímetro. Es mas, ella de de a poco me ganaba mas metros. Se alejaba. Mi angustia crecía. Pero, creanme, la caña arqueada en esa mañana, el sol saliendo y yo sólo en esa Boca con ese pez, con mis miedos y angustias, era indescriptible. Lo disfruté como nada.
Al rato ella empieza a ganar mas metros. Se alejaba por el veril sin meterse de lleno en la corriente del “Arroyo” -70 mts. de ancho allí- que escupía agua hacia el mar a “lo pavote”.
Si bien habrá ganado unos 50 metros (yo no le aflojaba nada, nada) le faltaban todavía al menos 80 o 100 mts. para llegar al mar (donde era pérdida seguro de pieza y otra línea).
Ponía la caña bien extendida arriba, apoyando el corcho del “fight-butt” en el hombro y la caña casi paralela al agua levemente levantada para aguantar los cabezazos y los primeros metros de cada corrida (que, como dije, son imparables).
Si tenía una cana #8, una #10 o una #12, era lo mismo: estarían al máximo de su curvatura y flexión.
Al rato de tira y afloje salió del veril y se iba a la costa. Estaba a unos 60 metros.
Si bien yo había ganado la batalla contra la corriente del Arroyo a donde no llegó (suerte) esta vez enfrentaba una nueva prueba: que no se meta en las piedras filosas e infestadas de mejillones de la costa porque allí, como ayer, seguro era otro corte.
La volví a aguantar a riesgo de rotura de línea o de caña. Ganaba yo unos metros y ella saca el doble o mas.
Pasamos así como media hora.
A las 7.30 aparece en lo alto de la barranca, allá a unos 50 mts. -es como la parte de alta de la costa de en enfrente de la Boca del Chimehuin- Carlos con Cayetano.
No lo podían creer. Luego me comentaron que al principio pensaron que era un enganche, pero enseguida se dieron cuenta que era la pelea con “la negra”.
Armaron tranquilos sus equipos y cuando bajaron yo aun seguía con mi menester pesqueril que ya llegaba a su fin.
A mas de 30 minutos de pelea la pude arrimar a aguas sin corriente y con mas playa de arena. Si bien a los costados había piedras, la “negra” –como su pescador- estaba exhausta, cansada y ya no correría mas.
La arrime arrastrándola hasta mis rodillas hundidas en agua salada. La alcé haciendo fuerza realmente, y eso que tengo una hijita que levanto a diario que pesa 8,300 ks; pero, creánme, esta bestia “para mi” -no se que diría una balanza- era mas pesada..je!.
La sacamos. Me hicieron las fotos de rigor y sin dudar la devolví a la salda agua. A su medio (aclaro que, en todo ese País, no hay limitaciones de modalidad y mucho menos de sacrificio de peces).
Al soltarla ella se acomodó en seguida y de modo muy suave y lento se metió en el canal del Arroyo como si nada hubiera pasado. Verla nadar, era como ver un submarino negro recorriendo el océano (fotos 13 a 16).
Mi alegría era indescriptible, inmensa!. Tanto que hasta hoy dura, por no solo haber pescado lo que creo ha sido lo mas grande que con mosca saqué, sino por el lugar del suceso, el tipo de pez y, en lo personal, por lo que me hizo “sufrir” esa “negra divina” los días previos.
Luego de ese día seguí yendo como un relojito cada mañana, pero nada.
Por una cosa u otra las condiciones climáticas no se daban, o si se daban, ellas no estaban.
Eso si: se llenó de cañas de carnada (3,5 mts, gruesas en la punta como palos de escoba y nylon del 70) que algunas “bestias” lograban capturar y sacrificar sin piedad, pero eso es otra historia.
La mía ya estaba escrita.
Un abrazo.
PD1: Lo mejor: haber podido aprender de esta nueva pesca del SW para mi, y sobretodo, conocer y pescar junto a Carlos Montañés, SebaDiaz, “Kito” (un loco genial), CharlyBrown y otros Uruguayos mas que ya no recuerdo sus nombres.
Gracias a todos!.
PD2: Además de las corvinas se pueden pescar lenguados y pejerreyes. Yo saque un par chicos pero hay grandes. Tienen, además, en otras aguas, unas carpas divinas que se pescan a “pez visto” y llegan a 4 kilos!.
Todo un País para descubrir y compartir con los locales que son unas excelentes personas.
Mariano
Ahhhhhhhhhhhhhhhhh bueno !!!!!!!!!
que pedazo de pesca !!!!!!
gracias por el excelente relato y los datos
lo tendre en cuenta si voy al mar.
Un abrazo
Segundo
Hij...de p...qeeeee negraaaaa...
no tenes derecho y la rep...mad...qe lo..%&#%/-..
aaaajajaja
Felicitaciones...muy buena pescaaa...tenes qe probar esas negras en Claromeco o en el RIo Quequen...arriba de la terminal, en Necochea..
Gracias por compartirloo
Abrazoo
Chelo
Que experiencia Mariano !!! cuanto aprendizaje... grandes premios a tu perseverancia e intuición de gran pescador !!
Te invito un café a mediados de febrero para que me orientes, voy a tratar de vivir, aunque sea un poco, lo que contás la última de ese mes.
Abrazo,
Carlos
PD: además tengo que darte el spool.
Impresionate, un hito deportivo de la rpmqlp!!!!!!
Me transportaste con el relato, que chorrea "pesca calificada" por todos lados.
Vaca, sos depositario de mi más alta admiración....
Un abrazo....
Realmente excelente vaca!!!!!!!!!!!!!
Muy buen relato y una pesca inimaginable.
Saludos.
Hernan.
"Solo se que no se nada"
Me hiciste sentir que estaba parado a tu lado, que gran relato y fotos espectaculares, el foro entero seguramente te lo agradecerá ! Grande Vaca !
Renato
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"...edúcalos o padécelos..." Marco Aurelio

Qué grande Vaca!!! Gracias por el relato!! Espero que las negras me esperen en febrero!!
Qué número de anzuelo usás? Probaron de ponerle un líder de acero para que no les corten con las piedras?
Salu2!
Ariel.
Te felicito por el relato, transmite la sensación integra de lo vivido, una hermosura para los que leemos.
Molesto con ánimo de aprender, si nos querés ampliar. Que moscas utilizaste, las lineas +- las describiste ya, como es la claridad del agua, como les movés la mosca, te parece que lo mismo lo podemos intentar en Mar del Plata/Miramar, con pescadilla y rubias ?, buscar orillas con piedras, optimo parece ser salida de arroyos - en mi ignorancia, posiblemente Mar Chiquita -, tal vez cualquier costa sirve, etc .
Como 1º conclusión en la madrugada el mar y viento están moderados.
Soy de Mendoza, mi experiencia de 15 dias en las vacaciones la intenté por Miramar, pero solo pude arrimar una anchoita y un pejerrey pagando excursiones de embarcado - a la variada - y en una punta del semirrigido como bicho de otro pozo tirando la mosca. Ningún dia madrugue tanto como vos, por lo que cuando intenté desde costa el viento era fuerte y no se me dió el mar claro, siempre revuelto medio turbio y tambien con algas rojas en suspención, las que enriedan la mosca en cada tiro. Me entusiasmó que con caña de lanzar sacaban con carnada muchas pescadillas cerca, a las que intenté engañar, pero no pude.
Gracias. Hugo Moreno.
Vaca,
Impresionante relato!
La verdad que dan todas las ganas de estar alli y vivir algo parecido a lo que tocó vivir. Creo que está al alcance de todos...solo es cuestión de tener la paciencia y el tesón de salir a buscarlo!
La primera quincena de Febrero estaré en La Paloma, donde creo que puede haber condiciones parecidas para la pesca...y sino me haré el tiro hasta Punta.
Un abrazo!
Saludos, Martin.