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Una pesquita modesta, simple, pero divertida y loca

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  • [Tarariras] Una pesquita modesta, simple, pero divertida y loca

    Hola amigos, les debía un relato de una pesca con mis amigotes de siempre, Oscar y Juan, que hiciéramos por Enero, en una laguna pampásica, buscando Tarariras.

    Por una cosa o por otra la fui dejando pasar y hoy quise traerla al Foro.

    Era Enero, justo cuando ocurriese esa ola de calor sofocante que nos asfixiaba en la Pampa Húmeda y estábamos, los tres amigotes, locos de ganas de ir a buscar Tarariras. Era una jugada brava….había que estar toda una jornada bajo los rayos de sol, en esos días insalubres…pero juntamos coraje y decidimos la aventura.

    Veníamos hablando con el propietario de un campito, que tiene un par de lagunitas, entre Bragado y Junín (posiblemente muchos del foro tal vez lo conozcan) laguna Las Dos Aguas. (Lalo se llama el dueño).

    Lalo nos venía anticipando que la laguna tenía muy poca agua, que el verano anterior había quedado casi seca y que debió resembrarla con Tarariras chicas, por la enorme mortandad que había tenido. También nos avisó que la laguna no era fácil, muchísimo junco, pocos claros y pescado chico…al menos tuvo la enorme honestidad de pintarnos el panorama real e intentó desalentarnos, por si nuestras expectativas eran demasiado exigentes.

    Empecinados al fin, le dijimos “allá vamos” y un día de semana partimos, muy temprano por la mañana.

    A eso de las 9 ya estábamos armando los equipos al costado de la casa de Lalo; mirábamos la laguna (distante unos 200 m) con cierto grado de estupor…parecía un gran juncal y casi no se veía el agua, por más que nos anticipen, siempre albergamos la secreta esperanza de que no sea para tanto…pero sí…era un poquito peor de lo que habíamos imaginado; pero ya estábamos allí, ya estaba pagado el canon de entrada, no era cuestión de recular. Así que le metimos fuerza y ganas, armamos los equipos # 5 (más que nada por el tamaño de las moscas, esas Tarariras bien pueden ser pescadas con un equipo # 3, pero se pone peliagudo para castear un Popper o un streamer grandecito) y enseguida estábamos encarando ese estero con pretensiones de laguna.

    Desde luego, ya a esa hora hacía un calor insoportable al sol, así que apuramos el tranco para meternos en el agua, aprovechando que estábamos con pantalones largos, zapatillas y camisas (ropa de secado rápido) y sombreros de ala ancha.

    Ya habíamos previsto que sólo permaneciendo totalmente dentro del agua y bien mojados, podríamos soportar esas temperaturas y sin insolarnos ni deshidratarnos.

    Dimos unos cuantos rodeos, buscando una entrada, un claro…estaba difícil. En la orilla habían claros pero con muy poca agua y muy caliente ya a esa hora, no se veía ningún pez, por cuanto lo único que nos quedaba por hacer, era encarar el juncal, abrirse paso, pechando a lo bestia, hasta acceder a los claros que se abrían una vez sobrepasada esa barrera.

    Al principio entramos con mucha desconfianza, ninguno de los tres conocía esa laguna, de modo que íbamos tanteando con el pie, con temor a meternos en un pozo o zanjón y probando el fondo, el que afortunadamente era bastante firme.

    Nos abrimos en abanico, pero procurando estar más o menos cerca uno del otro, para auxiliarnos en caso de una emergencia. Habíamos dejado en la orilla todo lo que no fuese absolutamente necesario llevar y con las prevenciones de mojarnos totalmente. En mi caso, cargaba apenas con una cajita chica en un bolsillo de la camisa, con unas pocas moscas, más un rollo de cable de acero, un alicate corta alambre chico, el forcep bien prendido a la camisa y los cigarrillos y encendedor en la copa del sombrero y bien envueltos en una bolsa de nylon…es decir….las cámaras de fotos ni las llevamos a la laguna, directamente quedarían en la camioneta (lo que explica la ausencia de fotos en el posteo, impensable cargar con algo así).

    Tras sobrepasar la primera barrera de juncos, con el agua en los muslos, accedimos a un claro interesante y comenzamos con los primeros lances (no se veía actividad). El primero en tener un notable pique, fue Juan, con un Streamer negro. Saltó la Tararira y nos quedamos asombrados, era un tremendo bichazo de unos 2 kilos largos, hizo un par de corridas cortitas, se mandó entre la gambarrusa y ya no hubo manera de traerla. Enseguida vino el anzuelo solo, al menos el pez se fue sin lastimarse.

    Desde luego, con semejante bicho, nos llenó de expectativas, suponiendo que habrían de ser todas así…pero no, sería la única Tararira grande de todo el día.

    Enseguida estábamos los tres sacando una Tararira detrás de otra, pero todo pescadito chico, en medio kilo o un poco más, tal como nos habían anticipado.

    Tomaban lo que les tirasen, Streamers, Poppers, trayendo rápido, trayendo lento…o muy tontas o muy hambreadas, pero era raro hacer un cast y no tener un pique…el gran problema era poder hacer el cast, ya que por lo general teníamos juncos muy altos a nuestras espaldas. Casi siempre pescamos con roll cast, las veces que intentábamos un levante y tendido, la mitad de las veces terminaba enganchado a nuestras espaldas.

    Así fue transcurriendo la mañana, con muchas capturas y moviéndonos cada tanto….buscando siempre dos cosas….limpiones donde pescar más cómodos y Tarariras grandes….ninguna de las dos cosas parecían disponibles ese día.

    Nos llamó mucho la atención lo sanas y fuertes que estaban esas Tarariras, las aletas intactas, sin parásitos adheridos, un color verde brillante con un vermiculado amarillento, parecido (salvando las distancias) al que tienen las Fontinalis. También daban muy buena pelea, teniendo en cuenta sus reducidos portes.
    Cuando el sol apretaba muy fuerte, a eso de las 13 hs, decidimos salir del agua, ir a comer algo y descansar, debajo de la sombra de un Roble Europeo inmenso, muy añoso, que está al costado de la casa.

    Comida frugal…bah…no tanto...somos tres animalitos morfando…jajajajaja!!!!!!!!!!!!! Bastante fruta, mucha agua mineral muy helada y, lonas mediante, siesta a la sombra milagrosa de ese Roble.

    En las lomadas de arena que rodean al lugar, reverberaba criminalmente el sol, creo que ni las Iguanas se le animaban esa siesta.

    A eso de las 16 hs y tras un sueñito reparador a la sombra, juntamos coraje, nos hidratamos muy bien y partimos otra vez a la lagunita.

    Apurábamos el paso para entrar al agua de inmediato, el calor era absolutamente insoportable, deseábamos llegar a la orilla y literalmente zambullirnos entre los juncales.

    En la orilla, donde había una profundidad de menos de medio metro, el agua casi quemaba, parecía una sopa de gambarrusas, de modo que sin demasiado recaudo, comenzamos a vadear casi apurados, buscando algo de frescura.

    Nos detuvimos con el agua casi en la cintura y acordamos arriesgarnos un poco más. Si queríamos alcanzar claros donde castear tranquilos y tener más chances de peces buenos, deberíamos intentar atravesar esa segunda barrera de juncales, para lo cual nos pusimos en hilera e íbamos abriendo camino, ya con el agua casi en el pecho.

    Oscar es un lungo de 1,90 m, Juancito algo así como 1,78 o por ahí y yo un enano de 1,64….si me pongo casi en puntas de pie y con el cogote bien estirado.

    De modo que Oscar iba muy cómodo con el agua por encima de su cintura, Juancito con el agua al pecho y yo dando saltitos, con el agua al cuello y tomándome de los juncos cada tanto, para poder hacer pie…..no les puedo contar las jodas que me han hecho ese par de delincuentes del fly….

    Así, entre risas y bromas, dándonos flor de chapuzón cada tanto, pudimos acceder a la parte más abierta de la laguna, donde sí podíamos castear a placer.

    El único pequeño inconveniente (muy grande para mí) es que castear con el agua en el esternón o más arriba, obliga a levantar y extender el brazo de la caña para poder realizar el movimiento del cast, con el consiguiente cansancio, además de realizar un cast bastante desprolijo…pero no había otra alternativa.

    Ni hablar de trabajar bien la mosca, los strips había que hacerlos con la caña a la altura de la cara…todo muy incómodo y esforzado….pero pescamos tanto esa tarde…..nada grande, todo de un promedio de medio kilo a 800 gramos, pero tan divertido, tan gracioso.

    Muchas Chanchitas se tiraron a nuestras moscas, hay Chanchitas muy grandes y se me ocurre que pescarlas con equipos ultra livianos, con pequeñas ninfas o secas debe ser delicioso.

    Así muy divertidos pasamos la tarde, el hecho de estar con el cuerpo totalmente sumergido en el agua, nos salvó de una insolación y deshidratación casi segura. Incómodos, empapados, cubiertos de barro y gambarrusas, éramos la imagen del empecinamiento rayano en la locura….pero pescamos mucho y no paramos de reírnos nunca.

    En un momento nos habíamos separado un poco (unos 30 m cada uno) y no nos veíamos. Escuchábamos nuestras voces, conversábamos sin vernos, cubiertos por paredes de juncos. Para poder identificar donde estaba cada cual, levantábamos todo lo que podíamos la caña y entonces, al moverla, el otro divisaba la puntera entre los juncales.

    Al atardecer quisimos emprender la vuelta…y estábamos un tanto desorientados…habíamos dado tantas vueltas, que ya no recordábamos bien para donde dirigirnos y estábamos rodeados de verdaderas paredes de juncos que se levantaban unos dos metros por encima de la superficie…y nosotros con la cabeza apenas unos centímetros por encima del agua.

    Pero enseguida recordamos que la casa estaba hacia el oeste de la laguna y comenzamos a vadear en dirección de donde se ponía el sol. Tras renegar un buen rato, empujando, cortando juncos y abriéndonos paso entre las gambarrusas, ya cuando comenzaba a oscurecer, alcanzamos la orilla (habíamos vadeado unos 200 m aguas adentro).

    Nos mirábamos y no podíamos parar de reir….dábamos lástima; éramos una postal fellinezca, teníamos gambarrusas enroscadas por el cuerpo y el cuello, como guirnaldas, la ropa era color barro, chorreando un líquido verdoso oscuro y seguíamos blandiendo nuestras cañas como señal de victoria.

    Al llegar a la casa, ya casi oscuro, Lalo no podía creer que hayamos vadeado tan profundo...pero reconoció que éramos los primeros que le sacaban tantas Tarariras a esa lagunita en la temporada.

    Lalo encendió la bomba del aljibe y nos alcanzó una manguera con un chorro imponente. Nos desnudamos en medio del pasto y nos fuimos lavando todo el cuerpo con esa agua helada que sólo es posible en una perforación profunda….éramos un despojo humano…y muertos de risa. Después, cuando comenzara a actuar la reacción alérgica causada por la gambarrusa sobre la piel y nos picasen hasta los pelos, no habríamos de reírnos tanto.

    Nos pusimos ropa limpia, que muy previsores habíamos llevado y emprendimos el regreso. A mitad de camino, creo que por Chivilcoy, paramos a tomar unos Gatorade bien helados…eso nos trajo a la vida nuevamente, estábamos con las caras ardidas y el cuerpo también, las caras por el reflejo del sol en el agua y el cuerpo por la alergia.

    A los pocos días, antes de fin de ese mes de enero, nos sorprendería ese diluvio pescando en Villa Paranacito (y que fuera motivo del posteo correspondiente). Recuerdo que los muchachos me miraban y muy sonrientes, asociando esa situación con la de la laguna Las Dos Aguas, me dijeron ¿Pablito, algunas vez vamos a hacer una salida de pesca como si fuésemos gente normal?

    Entiendo que esa salida de pesca de Tarariras ha de quedar para siempre en nuestras memorias. Seguramente no pescamos técnicamente bien, cast desprolijos, nunca a pez visto…impensable ver nada con ese ángulo, al vadear tan profundo, trabajando la línea como podíamos, con la caña a la altura de la cara…todas en contra…pero pescamos, nada enorme, sí mucho, todo pescadito chico y medianos algunos, pero le pusimos tanta garra, tan buen humor y predisposición ante tantas dificultades, que son esas cosas que no sólo cimentan la amistad al compartir penurias y esfuerzos, sino que también generan ese sentimiento de satisfacción, al recordar más tarde, que pese a tener todo en contra, igual hicimos de una simple, modesta y corta salida de pesca, una experiencia inolvidable.

    Los saludo con un cordial abrazo,

    Francisco Pablo D'Aloia
    Editado por última vez por radalesfly; https://www.pescaydevolucion.com/member/1811-radalesfly en 27/05/14, 18:03:47.
    Por Chiche

  • #2
    Re: Una pesquita modesta, simple, pero divertida y loca

    buen relato de una salida a taruchear.
    marcelo
    no debes ofender al pez ofreciendole menos que tu mejor mosca.
    tom nixon

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    • #3
      Re: Una pesquita modesta, simple, pero divertida y loca

      Las lagunas de la provincia de Buenos Aires nos regalaban increìbles pescas de taruchas . Pero años de sequìa hicieron lo suyo.

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      • #4
        Re: Una pesquita modesta, simple, pero divertida y loca

        Muy bueno Pablo la verdad me encanto tu relato, me hiciste revivir muchos lindos recuerdos de pescas y amigos, Gracias!!!!!!
        Un abrazo, rama

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